Febrero es un mes especial para aquellos enamorados a los qeu les gusta celebrar el 14 de Febrero... y también lo fue para mí.
En Febrero me enamoré, y tuve la grandísima suerte de poder pasar ese día con mis amores.
¿Que tengan 4 años? ¿Que no sea uno, sino 21? ¿Y qué? ¿Acaso no se dice qeu la persona de la que te enamoras, es especial para tí? ¿qué importa si es una o son 21?
Pues sí, me enamoré de 21 personitas de 4 años. 9 niñas y 12 niños. Ossama, Iker, Ainhoa, mi Ainhoa pequeña, Sonia, mi gemela 1, Alejandro, mi rubio guapetón, Hugo, Fátima, Héctor, Rober, Toño, Izan, otro rubio guapísimo, Carlos, Andrea y Livia, mis vecinas que hasta entonces no me habían hecho ni caso, Omaima, mi Omaima, mi caso perdido pero con grandes posibilidades, Christian, mi Christian, mi pequeño amigo, Isabel, mi Isabel, mi propia alumna con canción propia, Elisa, mi pequeña gemela 2, Lucía, Samuel y Guillermo, mi trasto.
Febrero fue el primer mes de prácticas. Tres semanas en las que pensé que no sería capaz de hacer nada, por verguenza, por timidez, por miedo a meter la pata. Tres semanas en las qeu volví al que fue mi colegio durante 9 años. Tres semanas en las que terminé haciendo lectoescritura con los niños, haciendo dibulos con ellos, entrando a formar parte de mi leyenda propia del pilot rojo y la tiza, dirigiendo por tres días la Asamblea, todo un símbolo para los alumnos de Magisterio, algo que dos de mis compañeras no pudieron hacer. Contando un cuento personalizado para ellos. Ayudando a quienes iban más retrasados...
Según la profesora titular del aula, dos de las niñas avanzaron especialmente gracias a mí, algo que aún no termino de asimilar
Tres semanas que terminaron con un regalo muy especial y que siempre guardaré como el tesoro que es, y que sobre todo terminaron con muchas lágrimas por mi parte.
Tres semanas en las que volví a disfrutar como una enana en los recreos, preparando dinámicas totalmente improvisadas
Tres semanas en las que lo que yo escribía en la pizarra, servía para ayudar a otros niños (sí, yo también me considero una niña).
Tres semanas que por mucho tiempo que pase, jamás olvidaré, y tres semanas las cuales, por muchas semanas más que pase dirigiendo una clase, como maestra en práctias o como maestra titular, siempre serán MIS TRES SEMANAS, las primeras tres semanas de mi vida como maestra (en prácticas)
(Ah, y tres semanas qeu terminaron con una valoración de 3/3 por parte de la profesora titular)
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